
De visita en España, la autora de novelas como “La eternidad del instante” o “Café nostalgia”, dijo “no salvar nada” de las actuales medidas impulsadas por el hermano de Fidel. La palabra apertura, definitivamente no se la cree.
En el marco de su intervención en Tribuna Barcelona, el foro de opinión de El Periódico de Catalunya, donde disertó sobre “La Cuba futura: una propuesta o un interrogante”, la intelectual fue enfática al momento de responderle a las voces que hablan de vientos de cambios en la isla. “La venta de ollas a presión y teléfonos móviles son medidas que dan risa. ¿Suponen la antesala para un futuro mejor? – se preguntó -, definitivamente no”.
Aunque, claramente con matices, los dichos de Valdés se suman a las palabras expresadas hace algunas semanas por un grupo de escritores cubanos, quienes, en el marco de la Feria del Libro de La Habana le pidieron al mismo Raúl Castro “enderezar lo torcido” en la isla. Días antes, el ministro de Cultura cubano, Abel Prieto, afirmó que Cuba se encaminaba hacia una cultura "inclusiva", sin las censuras y exclusiones políticas pasadas con el mundo intelectual, llevadas a su extremo en el denominado “quinquenio gris” (1971 -1975).
La pregunta que cabría hacer es ¿pueden esperar los intelectuales (y la población) una apertura cultural en la isla próximamente?